«Pongamos un ejemplo. En la sociedad de Alor la mujer tras alimentar al niño por la mañana lo abandona a los cuidados envidiosos y llenos de resentimiento de otro niño apenas mayor que él. El padre, por otro lado, se dedica a sus asuntos. Como consecuencia de ello el niño nunca siente la ternura y solicitud maternas. El resultado de esto es una sociedad llena de hostilidad y odio. Individuos desconfiados, tímidos e inseguros, tramposos y timadores, no cooperan y no hacen amistad, tienen la sensación de estar constantemente amenazados, las relaciones sexuales son execrables, viven para el momento, de capacidad débil para transformar su agresión en acción... El tema básico de su folklore es el odio a los padres. Cada alorés adulto se lamenta de que su madre lo abandonó en su infancia.

En las sociedades primitivas el proceso circular anteriormente citado asegura la inmutabilidad de las formas culturales a través de los siglos.»

                                                                      Tomado del libro “El primer año de vida del niño.”