«Cada vez es más frecuente encontrar lo que yo llamo «depresión por balance»; personas con 50 ó 60 años que caen en graves depresiones porque han pagado un precio demasiado alto por sus conquistas. Han perdido a los amigos, no se fían de nadie, temen que les pongan zancadillas para ocupar su puesto, como hicieron ellos con los demás. Las empresas los explotan de una manera clarísima; les ofrecen su protección a cambio de controlar hasta los menores detalles de su vida. Hace muchos años vino a verme el presidente de un importante banco y me contaba que no le permitían alternar con personas de menor nivel social, porque la empresa le exigía dar una determinada imagen en su vida privada.»

                                  

                                               Tomado del árticulo «Depresión por balance»